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Lección 4

UN PACTO ETERNO, Sábado 17 de Abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 3:14; Génesis 17:1–6; 41:45; Daniel 1:7; Génesis 15:7–18; 17:1–14; Apoc. 14:6, 7.

PARA MEMORIZAR:
“Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti” (Gén. 17:7).

¿Cuántos recordamos nítidamente haber tenido de pequeños una en-
fermedad grave o un principio de neumonía, y que podría haber sido aún peor? Al despertarnos en medio de una larga noche con fiebre,
veíamos a nuestra madre o a nuestro padre sentados en una silla junto a
nuestra cama, bajo el suave resplandor de la luz de noche.

De la misma manera, en un sentido humano figurado, Dios se “sentó
junto a la cama” de un mundo enfermo de pecado mientras la oscuridad moral comenzaba a profundizarse en los siglos posteriores al Diluvio. Por esta razón llamó a Abram y, a través de su fiel siervo, concibió establecer un pueblo a quien él pudiera confiarle el conocimiento de sí mismo y darle salvación. Por lo tanto, Dios hizo un pacto con Abram y su posteridad.

Reseña de la semana: ¿Cuál es el nombre de Dios? Qué significa? ¿Cuál fue el significado de los nombres que Dios usó para identificarse con Abram? ¿Por qué Dios cambió el nombre de Abram a Abraham? ¿Por qué son importantes los nombres? ¿Qué condiciones u obligaciones estaban vinculadas al Pacto?

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Lección 4

Domingo 18 de Abril

YAHVÉH Y EL PACTO CON ABRAHAM

“Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra” (Gén. 15:7).

A veces, los nombres pueden ser como marcas registradas. Las relacio-
namos tan estrechamente en nuestra mente con ciertas características que, cuando escuchamos el nombre, inmediatamente recordamos estos rasgos. ¿Qué rasgos se te vienen a la mente, por ejemplo, cuando piensas en estos nombres?: Albert Einstein, Martin Luther King (h), Gandhi, Dorcas. Cada uno se relaciona con determinadas características e ideales.

Durante los tiempos bíblicos, la gente del Cercano Oriente atribuía gran importancia al significado de los nombres. “Los hebreos siempre pensaban que un nombre indicaba las características personales del nombrado, o los pensamientos y las emociones del que le dio el nombre, o circunstancias que rodeaban la ocasión cuando fue dado el nombre” (CBA 1:534, 535).

La primera vez que Dios entabló una relación de pacto con Abram, se dio a conocer al patriarca bajo el nombre de YHWH (transcrito como Jehová en la RVR [Gén. 15:7] y Yahvéh en la BJ). Por lo tanto, Génesis 15:7 dice literalmente: “Yo soy YHWH, que te saqué de…”

El nombre YHWH, aunque aparece 6.828 veces en el Antiguo Testamento, está un tanto envuelto en misterio. Al parecer, es una forma del verbo hayah, “ser”, en cuyo caso significaría, “el Eterno”, “el Existente”, “el Autoexistente”, “el Autosuficiente”, o “el que vive eternamente”. Los atributos divinos que parecen enfatizarse con este título son los de la autoexistencia y la fidelidad. Señalan al Señor como el Dios vivo, la Fuente de la vida, en contraste con los dioses de los paganos, que no existían más allá de la imaginación de sus adoradores.

Dios mismo explica el significado de Yahvéh en Éxodo 3:14: “YO SOY EL QUE SOY”. Este significado expresa la realidad de la existencia incondicionada de Dios; mientras también sugiere su dominio sobre el pasado, el presente y el futuro.

Yahvéh es además el nombre personal de Dios. La identificación de
Yahvéh como aquel que sacó a Abram de Ur se refiere al anuncio del pacto de Dios con él en Génesis 12:1 al 3. Dios quiere que Abram conozca su nombre, porque ese nombre revela aspectos de su identidad, su naturaleza personal y su carácter, y de este conocimiento podemos aprender a confiar en sus promesas (Sal. 9:10; 91:14).

Cuando piensas o escuchas el nombre Yahvéh, ¿qué rasgos o características vienen a tu mente automáticamente? ¿El amor, la bondad y el cuidado o el miedo, el rigor y la disciplina? ¿Qué pensamientos despiertan automáticamente cuando piensas en el nombre de Jesús?

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Lunes 19 de Abril

’EL SHADDAI

“Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” (Gén. 17:1).

Yahvéh se le había aparecido a Abraham varias veces antes (Gén. 12:1, 7; 13:14; 15:1, 7, 18). Ahora, en el texto anterior, Yahvéh se le aparece nuevamente a Abram (“le apareció Jehová” a “Abram”), presentándose como “Dios Todopoderoso”, un nombre que se usa solo en el libro de Génesis y en el libro de Job. El nombre “Dios Todopoderoso” consiste primero en ’El, el nombre básico de Dios utilizado entre los semitas. Aunque el significado exacto de Shaddai no es del todo certero, la traducción “Todopoderoso” parece la más precisa. (Comparar con Isa. 13:6 y Joel 1:15.) La idea primordial en el uso de este nombre parece ser la de contrastar la fuerza y el poder de Dios con la debilidad y la fragilidad de la humanidad.

Lee Génesis 17:1 al 6, que ayuda a ubicar todo en un contexto más amplio. ¿Por qué querría el Señor en este momento enfatizar a Abram su fuerza y su poder? ¿Qué le estaba por decir Dios que requeriría que Abram confiara en esa fuerza y ese poder? Observa especialmente el versículo 6.

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Una traducción literal de Génesis 17:1 al 6 sería, “Jehová se apareció a Abram y le dijo: ‘Yo soy ’El-Shaddai’; anda delante de mí y sé perfecto. Y haré mi pacto entre tú y yo, y te multiplicaré en gran manera. […] Y serás padre de una multitud de naciones […] y te haré fructífero en gran manera”. Este mismo nombre aparece también en Génesis 28:3, donde Isaac dice que ’El-Shaddai bendecirá a Jacob, lo hará fecundo y
lo multiplicará.

Una promesa similar de ’El-Shaddai se encuentra en Génesis 35:11; 43:14; y 49:25, pasajes que sugieren la prodigalidad de Dios: ’El, el Dios de poder y autoridad, y Shaddai, el Dios de riquezas inagotables, riquezas que está dispuesto a otorgar a quienes las busquen con fe y obediencia.

Se ha dicho que una rosa con cualquier otro nombre olería igual de dulce, con la idea de que el nombre no importa. Sin embargo, ¿cuánto consuelo y esperanza tendrías si el nombre del Señor fuera “El Dios Frágil” o “El Dios Débil”? Analiza el texto de hoy. Reemplaza “Dios Todopoderoso” con estos otros dos nombres. ¿Cómo estarían tu fe y tu confianza en él si el Señor se presentara a nosotros de esa manera? Al mismo tiempo, ¿cómo nos reconforta el nombre ’El-Shaddai?

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Martes 20 de Abril

DE ABRAM A ABRAHAM (GÉN. 17:4, 5)

Aunque los nombres de Dios entrañan un significado espiritual y teoló-
gico, este tipo de significados no se restringen solo a Dios. Los nombres de personas en el antiguo Cercano Oriente no eran solo formas irrelevantes de identificación como a menudo lo son para nosotros; en la actualidad, no hay mucha diferencia al ponerle el nombre de María o Susana a una niña. No obstante, para los antiguos semitas, los nombres personales estaban cargados de significado espiritual. Todos los nombres semíticos de personas tienen significado, y generalmente consisten en una frase u oración corta que consta de un deseo o una expresión de gratitud por parte de los padres. Por ejemplo, Daniel significa “Dios es juez”; Joel significa “Yahvéh es Dios”;
o Natán significa “Don de Dios”.

Debido a la importancia que se les da a los nombres, estos a menudo se
cambian para reflejar un cambio radical en la vida y las circunstancias de una persona.

Busca los siguientes textos. ¿Qué situaciones abordan y por qué hubo cambio de nombres en estas situaciones?

1. Génesis 32:28……………………………………………………..
2. Génesis 41:45………………………………………………………………
3. Daniel 1:7……………………………………………………………

Sin embargo, en cierto sentido, no es tan difícil, incluso para la mente
moderna, comprender la importancia del nombre de una persona. Hay
efectos sutiles y, a veces, no tan sutiles. Si a alguien constantemente le dicen “tonto” o “feo”, y si muchos usan esos apelativos para dirigirse a esa persona todo el tiempo, tarde o temprano esos nombres podrían tener un impacto en cómo esa persona se ve a sí misma. De la misma manera, al ponerles ciertos nombres a las personas, o cambiárselos, parece posible influir en su autopercepción y, por lo tanto, influir sobre cómo actuarían.

Con esto en mente, no es tan difícil entender por qué Dios quiso cam-
biarle el nombre Abram por Abraham. Abram significa “El Padre es exaltado”; Dios lo cambió por Abraham, que significa “Padre de una multitud”. Al observar la promesa del pacto en la que Dios dice: “Te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti” (Gén. 17:6), el cambio de nombre tiene más sentido. Quizás haya sido la forma en que Dios ayudó a Abraham a confiar en la promesa del pacto, que se le hizo a un hombre de 99 años, casado con una anciana que hasta entonces había sido estéril. En resumen, Dios lo hizo para ayudar a Abraham a aumentar la fe en sus promesas.

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Miércoles 21 de Abril

ETAPAS DEL PACTO (GÉN. 12:1, 2)

En esos dos versículos se revela la primera etapa de la promesa del pacto de Dios a Abram (hay tres). Dios se acercó a Abram, le dio una orden y luego le hizo una promesa. Ese acercamiento manifiesta que Dios, en su misericordia, escogió a Abram para ser el primer personaje clave de su Pacto especial de gracia. La orden implica la prueba de confianza total en Dios (Heb. 11:8). La promesa (Gén. 12:1-3, 7), aunque fue destinada específicamente a los descendientes de Abram, en última instancia incluye una promesa para toda la raza humana (Gén. 12:3; Gál. 3:6-9).

La segunda etapa del pacto de Dios con Abram se presenta en Génesis 15:7 al 18. ¿En qué versículos encontramos algunos de los mismos pasos que aparecieron en la primera etapa?

¿El acercamiento de Dios al hombre? ¿Versículos?…………..
¿El llamado a la obediencia humana? ¿Versículos?………………..
¿La promesa divina? ¿Versículos? ……………………………………….

En el solemne ritual de la segunda etapa, el Señor apareció a Abram y
pasó por entre los animales divididos cuidadosamente dispuestos. Abram mató y dividió a cada uno de los tres animales y colocó las dos mitades una contra la otra, con un espacio entre ellas. También mató a las aves, pero no las dividió. Los que establecían el pacto debían caminar entre las piezas divididas; de esta manera, prometían simbólicamente obediencia perpetua a las disposiciones solemnemente acordadas.

Describe lo que sucedió durante la tercera y última etapa del pacto divino con Abraham. (Ver Gén. 17:1-14.)

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El nombre Abraham pone de relieve el deseo y el propósito de Dios de salvar a todos los pueblos. Las “muchedumbres de gentes” incluirían tanto a judíos como a gentiles. El Nuevo Testamento deja sobradamente en claro que los verdaderos descendientes de Abraham son quienes tienen la fe de Abraham y confían en los méritos del Mesías prometido. (Ver Gál. 3:7, 29.) Por lo tanto, ya desde Abraham, la intención del Señor era salvar a tantos seres humanos como fuera posible, independientemente de las naciones donde vivieran.

Lee Apocalipsis 14:6 y 7, el mensaje del primer ángel. ¿Qué paralelismos puedes encontrar entre lo que dice el ángel y lo que sucedió en el pacto con Abraham? ¿En qué medida los temas se asemejan?

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Jueves 22 de Abril

LAS OBLIGACIONES DEL PACTO

“Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Gén. 18:19).

Como hemos visto hasta ahora, el Pacto es siempre un pacto de gracia,
por el que Dios hace por nosotros lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos. No hay ninguna excepción en el pacto con Abraham.

En su gracia, Dios escogió a Abraham como instrumento suyo para ayudar a proclamar el plan de salvación al mundo. Sin embargo, el cumplimiento de las promesas del Pacto por parte de Dios estaba vinculado a la disposición de Abraham a obrar con rectitud y obedecer a Dios por fe. Sin esa obediencia de parte de Abraham, Dios no podría utilizarlo.

Génesis 18:19 demuestra cómo se relacionan la gracia y la Ley. Se inicia
con la gracia (“Yo lo he conocido” [RVA]), y sigue con el hecho de que Abraham es alguien que obedecerá al Señor y hará que su familia también lo haga. Por lo tanto, la fe y las obras aparecen aquí íntimamente unidas, como debe ser. (Ver Sant. 2:17.)

Sin embargo, fíjate la redacción de Génesis 18:19, especialmente la última frase. ¿Qué dice acerca de la obediencia de Abraham? Aunque la obediencia no es el medio de salvación, ¿qué importancia se le da aquí? Según este texto, ¿podría cumplirse el Pacto sin aquella? Explica tu respuesta.

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Las bendiciones del Pacto no se pueden disfrutar ni conservar a menos
que los beneficiarios cumplan ciertas condiciones. Aunque no hubo necesidad de condiciones para establecer el Pacto, sí eran necesarias las respuestas de amor, fe y obediencia. Debían ser la manifestación de una relación entre la humanidad y Dios. La obediencia fue el medio por el que Dios pudo cumplir las promesas de su Pacto con el pueblo.

Romper el Pacto, mediante la desobediencia, significa infidelidad a una
relación establecida. Cuando se rompe el Pacto, lo que se rompe no es la condición de otorgamiento, sino la condición de cumplimiento.

En tu experiencia con el Señor, ¿puedes ver por qué la obediencia es tan importante? ¿Puedes pensar en algún ejemplo, ya sea de la Biblia o de tu propia experiencia, en que la desobediencia hace imposible el cumplimiento de las promesas del Pacto? Si es así, ¿cuáles son? y, lo más importante, ¿cuál es el remedio?

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Lección 4

Viernes 23 de Abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Patriarcas y profetas, “El llamamiento de Abraham”, pp. 117-124; Los hechos de los apóstoles, “Judíos y gentiles”, pp. 155-165. El arco iris es una señal del pacto de Dios con Noé. Lee Génesis 17:10 para descubrir cuál fue la señal del pacto de Dios con Abraham. La circuncisión “estaba destinada: (1) a distinguir la descendencia de Abraham de la de los gentiles (Efe. 2:11); (2) a perpetuar el recuerdo del Pacto de Jehová (Gén. 17:11); (3) a fomentar el cultivo de la pureza moral (Deut. 10:16); (4) a representar la justificación por la fe (Rom. 4:11); (5) a simbolizar la circuncisión del corazón (2:29); y (6) a prefigurar el rito cristiano del bautismo (Col. 2:11, 12)” (CBA 1:335).

El arco iris permanecerá como una señal de la promesa de Dios hasta el fin del mundo; pero la señal de la circuncisión, no. Según el apóstol Pablo, Abraham recibió la circuncisión como una muestra de la justicia que había recibido por la fe en Dios (Rom. 4:11). Sin embargo, a través de los siglos, la circuncisión llegó a significar la salvación por la obediencia a la Ley. Para la época del Nuevo Testamento, la circuncisión había perdido su significado. El elemento esencial es la fe en Jesucristo, que conduce a una vida transformada y obediente. Lee Gálatas 5:6 y 6:15; y 1 Corintios 7:18 y 19.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Analiza la relación entre la fe y las obras. ¿Puede haber una sin la
otra? Si no, ¿por qué no?

2. “Muchos continúan siendo probados como lo fue Abraham. No
oyen la voz de Dios hablándoles directamente desde el cielo; pero,
en cambio, son llamados mediante las enseñanzas de su Palabra
y los acontecimientos de su providencia. Se les puede pedir que
abandonen una carrera que promete riquezas y honores, que dejen
afables y provechosas amistades, y que se separen de sus parientes,
para entrar en lo que parezca ser solo un sendero de abnegación,
trabajos y sacrificios. Dios tiene una obra para ellos; pero una vida fácil y la influencia de las amistades y los parientes impediría el desarrollo de los rasgos esenciales para su realización. Los llama para que se aparten de las influencias y los auxilios humanos, y les hace sentir la necesidad de su ayuda, y de depender solo de Dios, para que él mismo pueda revelarse a ellos. ¿Quién está listo para renunciar a los planes que ha abrigado y a las relaciones familiares en cuanto lo llame la Providencia?” (PP 105). Analiza algún ejemplo contemporáneo de alguien que conozcas que atendió a este mismo llamado.

Resumen: Dios llamó a Abraham a una relación especial con él, mediante la cual revelaría el plan de salvación al mundo.

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Lección 3

Por siglos perpetuos, Sábado 10 de Abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 3:6; 6:5, 11; 6:18; 9:12–17; Isaías 4:3; Apocalipsis 12:17.

PARA MEMORIZAR: “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Gén. 6:8).

Las bacterias son organismos demasiado pequeños para verlos sin un microscopio. Dadas las condiciones favorables para el crecimiento (su-
ficiente calor, humedad y alimento), las bacterias se multiplican a un ritmo extremadamente rápido. Por ejemplo, algunas bacterias se reproducen por simple fisión (división): una célula madura simplemente se divide en dos células hijas. Cuando la fisión tiene lugar a cada hora, una bacteria puede producir más de 18 millones de bacterias nuevas en 24 horas.

Este fenómeno microscópico en el mundo natural ilustra el rápido crecimiento del mal en la humanidad después de la Caída. Dotada de intelectos gigantes, salud robusta y longevidad, esta raza vigorosa abandonó a Dios y prostituyó sus facultades excepcionales tras la iniquidad en todas sus formas. Dios eligió detener aquella rebelión desenfrenada mediante un diluvio universal.

Reseña de la semana: ¿Qué le hizo el pecado a la Creación de Dios? ¿Cuáles fueron algunas de las características de Noé? ¿Qué elementos involucraba el pacto con Noé? ¿De qué manera se revela la gracia de Dios en el pacto con Noé antes del Diluvio? ¿Qué nos enseña el pacto que Dios hizo con la humanidad después del Diluvio sobre su amor universal por nosotros?

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Lección 3

Domingo 11 de Abril

EL PRINCIPIO DEL PECADO (GÉN. 6:5)

La opinión divina al final de la Creación de Dios fue que todo “era bueno en gran manera” (Gén. 1:31). Luego entró el pecado, y el paradigma cambió. Las cosas ya no eran “buenas en gran manera”. La ordenada Creación de Dios se vio empañada por el pecado y todos sus repugnantes resultados. La rebelión alcanzó proporciones terribles en los días de Noé; el mal consumió a la raza. Aunque la Biblia no nos da muchos detalles (ver además PP 78-81), las transgresiones y las rebeliones evidentemente fueron algo que ni siquiera un Dios amoroso, paciente y perdonador podía tolerar.

¿Cómo pudo empeorar todo con tanta rapidez? Quizá la respuesta no sea tan difícil de encontrar. ¿Cuántas personas, hoy en día, al mirar sus propios pecados, no se han preguntado lo mismo: cómo es que todo empeoró tan rápido?

Busca los textos enumerados a continuación. Anota la cuestión que
plantean. Observa la progresión constante del pecado:

1. Gén. 3:6……………………………………………………..
2. Gén. 3:11-13…………………………………………………
3. Gén. 4:5………………………………………………………
4. Gén. 4:8………………………………………………………
5. Gén. 4:19……………………………………………………..
6. Gén. 4:23……………………………………………………..
7. Gén. 6:2 ……………………………………………………..
8. Gén. 6:5,11 ………………………………………………….

Génesis 6:5 y 11 no se produjeron en el vacío; había una historia detrás.
Este terrible resultado tuvo una causa. El pecado empeoró progresivamente. Es lo que tiende a hacer. El pecado no es como un corte o una herida, con algún proceso automático incorporado que trae curación. Al contrario, el pecado, si no se controla, se multiplica; nunca se satisface hasta llevar a la ruina y la muerte. No es necesario imaginar la vida antes del Diluvio para ver ese principio en acción; existe a nuestro alrededor incluso en la actualidad.

No es de extrañar que Dios odie el pecado; no es de extrañar que, tarde
o temprano, el pecado sea erradicado. Un Dios justo y amoroso no puede hacer otra cosa con eso.

Por supuesto, lo bueno es que, aunque él desea deshacerse del pecado,
anhela salvar a los pecadores. De eso se trata el Pacto.

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Lección 3

Lunes 12 de Abril

EL HOMBRE NOÉ (GÉN. 6:9)

En medio de todos los textos sobre la maldad del mundo antediluviano
(anterior al Diluvio), el hombre Noé se destaca en contraste con quienes lo rodeaban. Lee el pasaje anterior y fíjate en los tres puntos especiales que la Biblia menciona sobre él. Escribe de la mejor manera lo que crees que significa cada uno de estos puntos:

1. Era “varón justo”……………………………………………………….

2. Era “perfecto”……………………………………………………………

3. “Con Dios caminó”……………………………………………………..

Sin lugar a dudas, Noé era alguien que tenía una relación salvífica con el Señor. Era alguien con quien Dios podía trabajar; alguien que lo escuchaba, le era obediente y confiaba en él. Por eso, el Señor pudo usar a Noé para cumplir sus propósitos, y por eso Pedro, en el Nuevo Testamento, lo llamó “pregonero de justicia” (2 Ped. 2:5).

Lea Génesis 6:8. ¿Cómo nos ayuda ese texto a comprender la relación entre Noé y el Señor?

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La palabra gracia aparece aquí por primera vez en las Escrituras, y evi-
dentemente tiene el mismo significado que en las referencias del Nuevo Testamento, donde se describe el favor misericordioso e inmerecido de
Dios ejercido hacia los pecadores, que no lo merecen. Por lo tanto, debemos entender que, por muy “perfecto” y “justo” que fuera Noé, aun así era un pecador que necesitaba el favor inmerecido de su Dios. En ese sentido, Noé no es diferente de cualquiera de nosotros que buscamos fervientemente seguir al Señor.

Al entender que Noé necesitaba la gracia de Dios, al igual que el resto de nosotros, considera tu propia vida y hazte esta pregunta: ¿Podría decirse de mí que soy, como Noé, “justo”, “perfecto” y que camino “con Dios”? Escribe tus argumentos para cualquier postura que adoptes y (si te sientes cómodo) compártelas con la clase el sábado.