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Lección 3

Martes 13 de Abril

EL PACTO CON NOÉ

“Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo” (Gén. 6:18).

En este versículo tenemos los fundamentos del Pacto bíblico que Dios
hace con la humanidad: Dios y la humanidad concertan un acuerdo. Muy simple.

Sin embargo, hay más elementos de los que se ven a simple vista. Por
empezar, está el elemento de la obediencia por parte de la humanidad. Dios dice a Noé que él y su familia entrarán en el arca. Tienen su parte que hacer, y si no la cumplen, el pacto se rompería. Si el pacto se rompe, ellos serían los perdedores en última instancia, porque son los beneficiarios del pacto. A fin de cuentas, si Noé le hubiese dicho que no a Dios y no hubiese querido acatar el pacto, o hubiese dicho que sí, pero luego cambiara de opinión, ¿cuáles habrían sido los resultados para él y su familia?

Dios dice que es “mi pacto”. ¿Qué nos dice esto sobre la naturaleza básica del Pacto? ¿Qué diferencia habría en nuestro concepto del Pacto si el Señor lo hubiera llamado “nuestro pacto”?

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Independientemente de la particularidad de esta situación, aquí vemos la dinámica básica divino-humana que se encuentra en el Pacto. Al esta-
blecer “mi pacto” con Noé, Dios muestra nuevamente su gracia. Demuestra que está dispuesto a tomar la iniciativa para salvar a los seres humanos de los resultados de sus pecados. En resumen, este Pacto no debe verse como una especie de unión entre iguales, en la que cada “socio” del Pacto depende del otro. Podríamos decir que Dios “se beneficia” del Pacto, pero solo en un sentido radicalmente diferente del que lo hacen los seres humanos. Él se beneficia porque aquellos a quienes ama recibirán la vida eterna, una satisfacción no pequeña para el Señor (Isa. 53:11). Pero eso no quiere decir que él se beneficie de la misma manera que nos beneficiamos nosotros, que estamos en el extremo receptor del mismo Pacto.

Considera esta analogía: un hombre se cayó de un barco en medio de una tormenta. Alguien desde la cubierta dice que le arrojará un salvavidas para subirlo. Sin embargo, el que está en el agua tiene que estar de acuerdo con su parte del “trato”; es decir, asir y aferrarse a lo que se le ha proporcionado. En cierto modo, de eso se trata el Pacto entre Dios y la humanidad.

¿Cómo te ayuda esa analogía a entender el concepto de la gracia presente en el Pacto? ¿Cómo te ayuda a comprender en qué debe basarse tu relación con Dios, incluso en este momento?

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Lección 3

Miércoles 14 de Abril

LA SEÑAL DEL ARCO IRIS

“Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra” (Gén. 9:12, 13).

Pocos fenómenos naturales son más hermosos que el arco iris. ¿Quién
no recuerda, de cuando era niño, la primera fascinación y asombro cuando esas asombrosas franjas de luz se arqueaban a través del firmamento como una especie de portal místico que invita al cielo (o tal vez, simplemente como el cinturón de un payaso)? Incluso como adultos, ver esos colores extravagantes en las nubes puede dejarnos sin aliento. No es de extrañar que incluso hoy el arco iris se utilice como símbolo para tantas cosas: desde organizaciones políticas, sectas, bandas de rock, y hasta agencias de viajes (busca la palabra “arco iris” en la web, y lo verás). Obviamente, esas hermosas franjas de color todavía tocan acordes en nuestro corazón y en nuestra mente.
Por supuesto, ese era el objetivo de Dios.

¿Por qué dijo el Señor que el arco iris sería una señal? Génesis 9:12-17.

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El Señor dijo que usaría el arco iris como una señal “del pacto mío” (Gén. 9:15). Es interesante que utilice la palabra pacto aquí porque, en este caso, el pacto difiere de cómo se usa en otros lugares. En contraste con el pacto con Abraham o el pacto del Sinaí, no hay una obligación específica expresada por parte de aquellos que se beneficiarían del pacto (incluso Noé). Las palabras de Dios aquí son para todos, para “todo ser viviente de toda carne” (Gén. 9:15) “por siglos perpetuos” (Gén. 9:12). Las palabras de Dios son universales, abarcadoras, independientemente de si alguien elige obedecer al Señor o no.

En este sentido, el concepto de pacto no se usa como en otras partes de la Biblia que hablan de la relación entre Dios y los seres humanos.
¿En qué sentido este pacto también revela la gracia de Dios? ¿Quién
inició este pacto? ¿Quién es el máximo benefactor?

Aunque el pacto, según se expresa aquí, no se presenta con obligaciones específicas para la parte que nos toca a nosotros (la parte de Dios, por supuesto, es no destruir nunca más el mundo con un diluvio), el hecho de conocer lo que simboliza el arco iris, ¿cómo podría influir sobre nosotros para vivir en obediencia al Señor? En otras palabras, ¿hay algunas obligaciones implícitas de nuestra parte cuando miramos al cielo y vemos el arco iris? Piensa en el contexto en el que se dio el arco iris y las lecciones que podemos aprender de ese relato.

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Jueves 15 de Abril

“QUEDÓ SOLAMENTE NOÉ”

“Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca” (Gén. 7:23).

En este versículo se encuentra la primera mención del concepto de “remanente” en las Escrituras. La palabra traducida “quedó” proviene de otra palabra cuyas raíces se usan muchas veces en el Antiguo Testamento donde se transmite la idea de un remanente.

“Dios me envió delante de ustedes para preservarles un remanente en
la tierra, y para guardarlos con vida mediante una gran liberación” (Gén. 45:7, NBLA; cursiva añadida).

“Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes” (Isa. 4:3; énfasis añadido).

“Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su
mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede” (Isa. 11:11; énfasis añadido).

Analiza Génesis 7:23 y los otros ejemplos. ¿Cómo entiendes el concepto de remanente aquí? ¿Cuáles fueron las condiciones circundantes que dieron lugar a un remanente? ¿Cómo encaja el Pacto con la idea de un remanente?

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Al momento del Diluvio, el Creador del mundo llegó a ser el Juez del
mundo. El juicio mundial que se acercaba planteaba la cuestión de si toda  la vida en la Tierra, incluso la vida humana, sería destruida. Si no, ¿quiénes serían los sobrevivientes? ¿Quién sería el remanente?

En este caso, fueron Noé y su familia. Sin embargo, la salvación de Noé estaba vinculada al pacto de Dios con él (Gén. 6:18); un pacto que tuvo su origen en un Dios de misericordia y gracia, y que fue ejecutado por él. Sobrevivieron solo por lo que Dios hizo por ellos, aunque su cooperación fue importante. Más allá de cuáles fueran las obligaciones del pacto de Noé, y sin importar con cuánta fidelidad las cumplió, su única esperanza estaba en la misericordia de Dios.

Sobre la base de nuestra interpretación de los acontecimientos de los últimos días, que incluye un momento en que Dios tendrá un remanente (ver Apoc. 12:17), ¿qué paralelismos podemos extraer de la historia de Noé que nos ayudarán a prepararnos para ser parte del Remanente? ¿En qué medida tomamos decisiones a diario que podrían impactar sobre de qué lado estaremos finalmente en ese momento?

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Lección 3

Viernes 16 de Abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Patriarcas y profetas, “El Diluvio”, pp. 69-82; y “Después del Diluvio”, pp. 83-88.

“El arco iris, un fenómeno físico natural, es un símbolo adecuado de
la promesa de Dios de no volver a destruir la Tierra mediante un diluvio. Puesto que las condiciones climáticas serían diferentes después del Diluvio, y en la mayoría de las partes del mundo las lluvias tomarían el lugar del anterior y benéfico rocío para humedecer la tierra, convenía que Dios utilizara algún medio para aquietar los temores de los hombres cada vez que comenzara a llover. Toda persona que así lo desee puede ver en los fenómenos naturales la revelacion de Dios mismo (ver Rom. 1:20). De esa manera, el arco iris es para el creyente la evidencia de que la lluvia traerá bendición,y no destrucción universal” (Comentarios de Elena de White en CBA 1:277).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. “En aquellos días el mundo bullía, la gente se multiplicaba, el mun-
do bramaba como un toro salvaje, y el gran dios se enardeció con el clamor. Enlil oyó el clamor y les dijo a los dioses del concilio: ‘El al-
boroto de la humanidad es intolerable y ya no es posible dormir de-
bido a babel’. Así que los dioses acordaron exterminar al hombre” (“The Story of the Flood”, en The Epic of Gigamesh, p. 108). Compara esta versión sobre la razón del Diluvio con la razón que da la Biblia.

2. Noé hizo más que advertir a su generación del juicio inminente de
Dios. El propósito de su advertencia era ayudar a la gente a sentir su necesidad de salvación. ¿Por qué las verdades de la salvación generalmente no son populares? Enumera y analiza algunas cosas que impiden que muchos acepten el plan de Dios para su salvación.
Ver Juan 3:19; 7:47, 48; Juan 12:42, 43; Santiago 4:4.

Resumen: En el estudio de esta semana, hemos notado que los pactos
que Dios hizo con Noé son los primeros que se abordan explícitamente en la Biblia. Muestran su misericordioso interés en la familia humana y su deseo de entablar una relación salvífica con ella. Dios ratificó su pacto con Noé, y fue el compromiso de Noé con Dios lo que lo protegió de la apostasía imperante y finalmente salvó a él y a su familia del devastador juicio del Diluvio.

“Ese símbolo [el arco iris] que aparece en las nubes debe confirmar la fe de todos y afianzar su confianza en Dios, pues es una prueba de la misericordia y la bondad divinas hacia el hombre; y que aunque el Señor se vio obligado a destruir la Tierra por medio del Diluvio, su misericordia sigue envolviendo el planeta” (HR 59).

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CONCEPTOS BÁSICOS DEL PACTO, Sábado 3 de Abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 9:15; Isaías 54:9; Génesis 12:1–3, Gálatas 3:6–9, 29; Éxodo 6:1–8; Jeremías 31:33, 34.

PARA MEMORIZAR:
“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éxo. 19:5).

L a semana pasada, nuestro análisis llegó hasta la caída de la humanidad, causada por el pecado de nuestros primeros padres. Esta semana es un breve resumen de todo el trimestre, ya que dedicaremos un día a cada uno de los primeros pactos que, a su manera, fueron manifestaciones de la verdad presente del verdadero Pacto, que se ratificó en el Calvario con la sangre de Jesús, y que nosotros, como cristianos, hicimos con nuestro Señor.

Comenzaremos con el pacto que Dios hizo con Noé para evitar su des-
trucción y la de su familia. Continuaremos con el pacto con Abraham, tan rico y lleno de promesas para todos nosotros; luego, con el pacto en el Sinaí y la importancia de lo que allí se proclamó; y finalmente examinaremos el Nuevo Pacto, al que todos los demás aludían.

Reseña de la semana: ¿Cuál fue el pacto que Dios hizo con Noé? ¿Qué esperanza había en el pacto con Abraham? ¿Qué papel juegan la fe y las obras en la parte del Pacto que le toca al ser humano? El Pacto ¿es solo una transacción o involucra aspectos relacionales?

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Domingo 4 de Abril

NOCIONES BÁSICAS DEL PACTO

“Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera” (Gén. 17:2).

“La palabra hebrea traducida como ‘pacto’ (que aparece unas 287 veces en el Antiguo Testamento) es berith. También se puede traducir como ‘testamento’ o ‘última voluntad’. Su origen es incierto, pero ha llegado a significar aquello que vinculaba a dos partes. Sin embargo, se utilizaba para muchos tipos diferentes de ‘vínculo’, entre un hombre y otro, así como entre el hombre y Dios. Tiene un uso común donde ambas partes eran hombres, y un uso claramente religioso donde el pacto era entre Dios y el hombre. El uso religioso en realidad era una metáfora basada en el uso común, pero con una connotación [significado] más profunda” (J. A. Thompson, “Covenant [OT]”, The International Standard Bible Encyclopedia, t. 1, p. 790).

Al igual que el pacto matrimonial, el Pacto bíblico define tanto una re-
lación como un acuerdo. Al ser un acuerdo, el Pacto bíblico contiene estos elementos básicos:

1. Dios confirmó las promesas del Pacto con un juramento (Gál. 3:16;
Heb. 6:13, 17).

2. El compromiso del Pacto era la obediencia a la voluntad de Dios
según se expresa en los Diez Mandamientos (Deut. 4:13).

3. El medio por el que finalmente se cumple el compromiso del Pacto
de Dios es a través de Cristo y el plan de salvación (Isa. 42:1, 6).

Observa los tres elementos enumerados anteriormente (las promesa de Dios, nuestra obediencia y el plan de salvación). ¿Cómo puedes ver esos factores en acción en tu propia experiencia con el Señor? Escribe un párrafo que describa cómo se manifiestan en tu vida ahora.

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En el Antiguo Testamento, el sistema sacrificial de tipos instruía al
pueblo con respecto a todo el plan de salvación. A través de estos símbolos, los patriarcas e Israel aprendieron a ejercer fe en el Redentor venidero. A través de sus ritos, el penitente podía encontrar el perdón del pecado y librarse de la culpa. De este modo, se podían retener las bendiciones del Pacto y, por ende, el crecimiento espiritual (o la restauración de la imagen de Dios en la vida) podría continuar, incluso cuando la humanidad no cumplía con su parte del trato.

Aunque hay pactos entre personas, el uso principal de la palabra berith en la Biblia hebrea se refiere a la relación entre Dios y la humanidad. Considerando quién es Dios y quiénes somos nosotros en comparación con él, ¿qué tipo de relación representaría ese Pacto?

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Lunes 5 de Abril

EL PACTO CON NOÉ

“Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo” (Gén. 6:18).

En el versículo anterior, aparece la palabra pacto por primera vez en la
Biblia, y en este contexto Dios acaba de contarle a Noé su decisión de destruir la Tierra debido a la propagación masiva y continua del pecado. Aunque esta destrucción vendrá como un diluvio mundial, Dios no abandona el mundo que creó. Él sigue ofreciendo la relación del pacto puesta en marcha después de la Caída. El “Yo” divino que ofrece el pacto es también el fundamento de la seguridad de Noé. Como un Dios que honra sus pactos, el Señor prometió proteger a los miembros de la familia que estuvieran dispuestos a vivir en una relación de compromiso con él que resultara en obediencia.

El pacto con Noé ¿era unilateral? Recuerda que la idea de un pacto implica más de una parte. ¿Tenía Noé que cumplir con su parte del trato? ¿Qué lección queda para nosotros en la respuesta a estas preguntas?

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Dios dice a Noé que habrá un diluvio y que el mundo será destruido. Pero Dios hace un trato con él, en el que promete salvar a Noé y a su familia. Por lo tanto, había mucho en juego, porque si Dios no cumplía su parte de la promesa, sin importar lo que hiciera Noé, este habría sido aniquilado con el resto del mundo.

Dios aseguró que haría un “pacto” con Noé. La palabra en sí implica la intención de honrar lo que dices que harás. No es simplemente una declaración caprichosa; la misma palabra está cargada de compromiso. Supongamos que el Señor hubiera dicho a Noé: “Mira, el mundo va a terminar en un diluvio terrible, y yo podría salvarte… o no. Mientras tanto, haz esto, esto y esto, y luego veremos qué sucede. Pero no te doy ninguna garantía”. Esas declaraciones difícilmente responden al tipo de seguridad y promesa que se encuentra en la palabra pacto.

Algunos han argumentado que el diluvio de Noé no fue mundial, sino simplemente un diluvio local. Si es así, entonces, en el contexto de lo que Dios promete en Génesis 9:15 (ver también Isa. 54:9), cada vez que hubiese otra inundación local (y, al parecer, ocurre todo el tiempo), la promesa del pacto de Dios se rompe. En contraste, el hecho de que no haya habido otro diluvio mundial prueba la validez de la promesa del pacto de Dios. En resumen, ¿qué nos dice esto acerca de cómo podemos confiar en sus promesas?

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Martes 6 de Abril

EL PACTO DE ABRAM

“Y bendeciré a los que te bendijeren, y al que te maldijere maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gén. 12:3).

Lee Génesis 12:1 al 3. Enumera las promesas específicas que Dios le hizo a Abram.

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Fíjate que entre estas promesas Dios dice a Abram que “serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gén. 12:3). ¿Qué significa eso? ¿Cómo fueron bendecidas en Abram todas las familias de la Tierra? Ver Gálatas 3:6 al 9. ¿De qué forma puedes ver en esta promesa anterior la promesa de Jesús, el Mesías? Ver Gálatas 3:29.

En esta, la primera revelación divina a Abram que se registra, Dios pro-
metió entablar una relación estrecha y duradera con él, incluso antes de usar un lenguaje relacionado con hacer pactos. Las referencias directas al pacto que Dios haría vendrían más tarde (Gén. 15:4-21; 17:1-14). Por el momento, Dios ofrece una relación divino-humana de gran importancia. La repetición en tiempo futuro (mostraré, haré, bendeciré, etc.) en Génesis 12:1 al 3 sugiere la profundidad y la grandeza del ofrecimiento y la promesa de Dios.

Además, Abram recibe una orden única, pero difícil: “Vete”. Él obedeció por fe (Heb. 11:8), pero no para lograr las bendiciones prometidas. Su obediencia fue la respuesta de fe a la relación amorosa que Dios deseaba establecer. En otras palabras, Abram ya creía en Dios, ya confiaba en su Señor, ya tenía fe en las promesas divinas. Tenía que confiar; de lo contrario, por empezar, nunca habría dejado a su familia y su tierra ancestral para dirigirse a lugares desconocidos. Su obediencia reveló su fe tanto a los hombres como a los ángeles.

Abram ya entonces reveló la relación clave entre la fe y las obras. Somos salvos por fe; una fe que da como resultado obras de obediencia. La promesa de salvación viene primero; luego, las obras. Aunque no puede haber comunión de pacto ni bendiciones sin obediencia, esa obediencia es la respuesta de fe a lo que Dios ya ha hecho. Esa fe ilustra el principio de 1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a él [a Dios], porque él nos amó primero”.

Lee Génesis 15:6. ¿Cómo muestra esto, de muchas maneras, la base de todas las promesas del Pacto? ¿Por qué esta bendición es la más preciosa de todas?

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Miércoles 7 de Abril

EL PACTO CON MOISÉS

Lee Éxodo 6:1 al 8 y luego responde estas preguntas:

1. ¿De qué pacto hablaba? Ver Génesis 12:1 al 3.

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2. El Éxodo, ¿de qué manera sería un cumplimiento, por parte de Dios, de las promesas del Pacto?

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3. ¿Qué paralelismo puedes encontrar entre lo que Dios prometió al pueblo aquí y lo que prometió a Noé antes del Diluvio?

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Después del Éxodo, los hijos de Israel recibieron el Pacto en el Sinaí, dado en el contexto de la redención de la esclavitud (Éxo. 20:2), y que contenía las provisiones sacrificiales de Dios para la expiación y el perdón de los pecados. Por lo tanto, como todos ellos, fue un pacto de gracia, la gracia de Dios extendida a su pueblo. Este pacto reiteró de muchas maneras los principales énfasis del pacto
con Abraham:

1. La relación especial de Dios con su pueblo (comparar Gén. 17:7, 8
con Éxo. 19:5, 6).

2. Serían una gran nación (comparar Gén. 12:2 con Éxo. 19:6).

3. Se requería obediencia (comparar Gén. 17:9-14; 22:16-18 con Éxo. 19:5). “Nótese el orden aquí: primero el Señor salva a Israel; luego le da su Ley para que la guarde. El mismo orden se da bajo el evangelio. Cristo primero nos salva del pecado (Juan 1:29; 1 Cor. 15:3; Gál. 1:4); luego vive su Ley dentro de nosotros (Gál. 2:20; Rom. 4:25; 8:1-3; 1 Ped. 2:24)” (CBA 1:613).

Lee Éxodo 6:7. ¿Qué es lo único que se manifiesta en la primera parte, donde el Señor dice que ellos serán su pueblo; y él, su Dios? Observa la dinámica. Ellos serán algo para Dios y Dios será algo para ellos. Dios no solo quiere relacionarse con ellos de una manera especial; también quiere que ellos se relacionen con él de una manera especial. ¿No busca el Señor el mismo tipo de relación con nosotros hoy? Esa primera parte de Éxodo 6:7, ¿refleja tu relación con el Señor o eres simplemente alguien cuyo nombre está en los libros de la iglesia? Si tu respuesta a la primera parte de la pregunta es sí, explica por qué.

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Jueves 8 de Abril

EL NUEVO PACTO (JER. 31:31-33)

En estos pasajes, es la primera vez que el Antiguo Testamento menciona lo que se conoce como el “Nuevo Pacto”. Se presenta en el contexto del regreso del exilio de Israel y habla de las bendiciones que recibirán de Dios.

Nuevamente, como en todos los demás, es Dios quien inicia el Pacto, y
es Dios quien lo cumplirá, por su gracia.

Observa también el lenguaje. Dios se definió a sí mismo como un ma-
rido para ellos; habló de escribir su Ley en el corazón de ellos; y utiliza lenguaje del pacto abrahámico, al decir que él será el Dios de ellos y ellos serán su pueblo. Por lo tanto, al igual que antes, el Pacto no es simplemente un acuerdo legal vinculante, como en los tribunales actuales; se trata de algo más.

Lee Jeremías 31:33. Compáralo con Éxodo 6:7, que detalla parte del pacto hecho con Israel. Nuevamente, ¿cuál es el elemento clave que surge aquí? ¿Qué quiere Dios con su pueblo?

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Lee Jeremías 31:34. Compara lo que aquí dice con Juan 17:3. ¿Qué hace el Señor que es clave para sentar las bases de esta relación?

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En Jeremías 31:31 al 34, se puede ver los elementos de la gracia y la obediencia, al igual que en los pactos anteriores. Dios perdonará sus pecados, Dios entablará una relación con ellos y Dios les conferirá su gracia. Como resultado, el pueblo simplemente obedece a Dios; no de una manera mecánica, sino simplemente porque lo conocen, porque lo aman y porque quieren servirlo. Esto capta la esencia de la relación de pacto que el Señor anhela tener con su pueblo.

¿Cómo entiendes esta idea de que la Ley está escrita en nuestro corazón? Esto ¿implica que la Ley se vuelve subjetiva y personal, algo a interpretar y aplicar según las configuraciones individuales de nuestro corazón? ¿O significa algo más?