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Lección 9

Lunes 22 de febrero

SIERVO INDIVIDUAL ANÓNIMO (ISA. 42:1–7)

¿Cuál es el papel y el carácter del siervo anónimo de Dios, a quien Dios elige y sobre quien pone su Espíritu? Isaías 42:1–7.
Elige la mejor respuesta o combinación de respuestas:
1. Imparte justicia para las naciones.
2. Cumple sus objetivos en silencio y con mansedumbre, pero con
éxito.
3. Es un maestro.
4. Sirve como un pacto entre Dios y el pueblo.
5. Da luz/esperanza al curar la ceguera y liberar prisioneros.

¿Cómo se compara el papel y el carácter de este siervo con el de la “vara del tronco de Isaí”, en quien también descansa el Espíritu del Señor (Isa. 11)?

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Al igual que en Isaías 42, el gobernante davídico de Isaías 11 actúa en
armonía con Dios, impartiendo justicia y liberación para los oprimidos, así como sabiduría y conocimiento de Dios. Descubrimos que este “vástago” y “raíz” de Isaí es el Mesías, el hijo divino de Isaías 9:6 y 7; que también trae “paz […] sobre el trono de David y sobre su reino”, “en juicio y en justicia” (Isa. 9:7). El siervo de Isaías 42 es, obviamente, el Mesías.

¿Cómo identifica el Nuevo Testamento al siervo de Isaías 42:1 al 7, que imparte justicia? Mateo 12:15-21.

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Mateo 12 cita Isaías 42 y lo aplica al silencioso ministerio de curación de Jesús, el Hijo amado de Dios, en quien él se deleita (Isa. 42:1; Mat. 3:16, 17; 17:5). Es el ministerio de Jesús el que restablece la conexión del pacto de Dios con su pueblo (Isa. 42:6; Dan. 9:27).

Jesús y sus discípulos lograron justicia para la gente librándola del su-
frimiento, la ignorancia de Dios y la esclavitud a los espíritus malignos, causados por la opresión de Satanás (Luc. 10:19). Finalmente Jesús murió para ratificar el “nuevo pacto” (Mat. 26:28) e impartir justicia al mundo, al expulsar a Satanás, el forastero que había usurpado la posición de “príncipe de este mundo” (Juan 12:31–33).

Observa la representación de Cristo en Isaías 42:1 al 4. Dedica tiempo a meditar sobre la vida de Jesús. ¿Qué características específicas de su ministerio cumplió tan acertadamente esta profecía? ¿Qué lecciones extraemos sobre cómo deberíamos suplir las necesidades de los demás también?

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Lección 9

Martes 23 de febrero

EL “MESÍAS” PERSA (ISA. 44:26–45:6)

¿Qué asombrosa predicción aparece en Isaías 44:26 al 45:6?

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El ministerio de Isaías duró desde 745 a.C. hasta 685 a.C. aproximada-
mente. Después de mencionar a un conquistador del este y del norte (Isa. 41:2, 3, 25) e insinuar que esto sería una buena noticia para Jerusalén (Isa. 41:27), Isaías predijo con precisión a Ciro por su nombre y describió sus actividades. En efecto, él vino del norte y del este de Babilonia, y la conquistó en 539 a.C.; sirvió a Dios al liberar a los judíos de su exilio en Babilonia; y autorizó la reconstrucción del Templo de Jerusalén (ver Esd. 1).

Pon esta predicción en perspectiva. Dado que hay unos 146 años desde
el momento de la muerte de Isaías hasta la caída de Babilonia, esta profecía se adelantó un siglo y medio a su cumplimiento. ¡Sería como que George Washington predijera que un hombre llamado General Dwight Eisenhower ayudaría a liberar Europa en 1945! Debido a que las acciones de Ciro están bien documentadas en varias fuentes antiguas, incluidas las crónicas babilónicas, su propio informe en
el “Cilindro de Ciro” y la Biblia (2 Crón. 36:22, 23; Esd. 1; Dan. 5; 6:28; 10:1), la exactitud de la profecía de Isaías es incuestionable. Esto confirma la fe de los que creen que Dios conoce el futuro con mucha anticipación.

¿Por qué Dios distingue a Ciro como “su ungido” (Isa. 45:1)?

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Este término hebreo para “ungido” es el vocablo del que proviene la
palabra Mesías. En otra parte del Antiguo Testamento, esta palabra podría referirse a un sumo sacerdote ungido (Lev. 4:3, 5, 16; 6:22), a un rey israelita ungido (1 Sam. 16:6; 24:6, 10; 2 Sam. 22:51), o al Mesías, un Rey y Libertador davídico futuro e ideal (Sal. 2:2; Dan. 9:25, 26). Desde la perspectiva de Isaías, Ciro era un rey futuro, enviado por Dios para liberar a su pueblo. Pero él era un mesías inusual, porque no era israelita. Haría algunas cosas que haría el Mesías, como derrotar a los enemigos de Dios y liberar a su pueblo cautivo, pero no podía ser el mismo que el Mesías, porque no descendía de David. Al predecir a Ciro, Dios demostró su divinidad única al demostrar que solo él conoce el futuro (Isa. 41:4, 21–23, 26–28; 44:26).

Piensa en algunas otras profecías bíblicas que se han cumplido según lo previsto (como todos los reinos de Dan. 2, salvo el último; Dan. 7; o sobre los tiempos proféticos referidos a Cristo en Dan. 9:24–27). ¿Qué clase de esperanza nos ofrecen estas profecías personalmente?

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Miércoles 24 de febrero

ESPERANZA POR ANTICIPADO

El hecho de que Isaías predijera con precisión el nombre de Ciro in-
quieta a quienes no creen que los profetas reciben predicciones de Dios.

Para afrontar la situación, aceptan la teoría de que otro profeta, un “segundo Isaías”, que vivió en la época de Ciro, escribió Isaías 40 al 66. Por lo tanto, el libro de Isaías está “serruchado en dos”, el mismo destino que tradicionalmente se cree que tuvo el profeta (ver Heb. 11:37).

Sin embargo, no hay testigos históricos de la existencia de un segundo
“Isaías”. Si existió, sería extraño que la Biblia no lo mencionara, porque su mensaje es profundamente importante y su arte literario es fenomenal.

Ni siquiera el manuscrito bíblico más antiguo, el pergamino de Isaías descubierto en Qumran, tiene alguna interrupción entre Isaías 39 y 40, que indicaría una transición a la obra de un nuevo autor.

El mensaje básico de Isaías es coherente a lo largo de su libro: confía en el Dios verdadero, incluido su Libertador mesiánico, no en otros poderes.

Los eruditos enfatizan con razón el cambio de enfoque del período asirio, en Isaías 1 al 39, al período babilónico, en los capítulos 40 y posteriores.

Pero hemos visto que Isaías capítulos 13, 14 y 39 ya prevén un cautiverio babilónico. Es cierto que Isaías 1 al 39 enfatiza el juicio, e Isaías 40 al 66 enfatiza la consolación. Pero, en los capítulos anteriores, la seguridad y el consuelo divinos son abundantes también, y los pasajes posteriores, como Isaías 42:18 al 25; 43:22 al 28; y 48:1 al 11, hablan de los juicios de Dios sobre Judá por abandonarlo. De hecho, las predicciones de Isaías del consuelo futuro implican sufrimiento en el ínterin.

Aunque la nación enfrentó una terrible calamidad debido a los pecados del pueblo, algunos no perdieron la esperanza. Se aferraron a las promesas de Dios, como las que se encuentran en Levítico 26:40 al 45. Lee los versículos cuidadosamente. Ponte en el lugar de los hebreos que sobrevivieron después de que Babilonia derrotara a la nación. ¿Qué esperanza podrías encontrar en estas palabras?

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¿Qué principio espiritual ves obrando en esos versículos de Levítico? ¿Qué le está diciendo el Señor a Israel allí? ¿Cómo funciona el mismo principio en nuestra vida?

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Jueves 25 de febrero

UN SIERVO QUE SIENTE Y SUFRE (ISA. 49:1–12)

¿Quién es el siervo de Dios en Isaías 49:1 al 12?

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Dios lo llama y le pone nombre antes de que nazca, hace que su boca se asemeje a una espada, y se gloriará en él. Dios emplea al siervo para recuperar a la nación de Israel para sí, a fin de que sea una luz de salvación para todo el mundo, para que sea un pacto y liberar prisioneros. Hay una gran superposición entre esta descripción y la de Isaías 42, donde identificamos al siervo como el Mesías. El Nuevo Testamento encuentra los atributos del siervo en Jesucristo, en ambas venidas: Mateo 1:21; Juan 8:12; 9:5; 17:1-5; Apocalipsis 1:16; 2:16; 19:15.

Si este siervo es el Mesías, ¿por qué Dios lo llama “Israel” aquí (Isa. 49:3)?

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Anteriormente encontramos que, en esta parte de Isaías, el siervo de Dios “Israel/Jacob” se refiere a la nación. Pero aquí el nombre “Israel” (sin una referencia paralela a “Jacob”) se aplica claramente al siervo individual, el que restaura la nación a Dios (Isa. 49:5). El siervo individual se ha convertido en la personificación o el representante ideal de la nación (Isa. 48:1).

¿Qué nuevo elemento aparece aquí? Isaías 49:4, 7.

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Esta es la primera indicación de la dificultad que implica la tarea del
siervo. Se lamenta: “Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he
consumido mis fuerzas” (Isa. 49:4), una idea que se refleja en Daniel 9:26: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí”. Pero se aferra a la fe: “Pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios” (Isa. 49:4).

Isaías 49:7 es sorprendente. El siervo es “menospreciado de alma”, “abominado de las naciones”, “siervo de los tiranos”. Pero el Señor le dice: “Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió”.

Recuerda el ministerio de Cristo. Hasta el mismo fin, ¿no tuvo razones para desanimarse? Sin embargo, se mantuvo fiel, a pesar de las apariencias externas. ¿Cuál es la lección para que nosotros hagamos lo mismo, a pesar de las apariencias externas?

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Lección 9

Viernes 26 de febrero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee la descripción que hace Elena de White del ministerio de curación y de enseñanza de Jesús en El Deseado de todas las gentes, “En Capernaum”, pp. 217-226.

“En la obra de ganar almas, se necesita mucho tacto y sabiduría. El Sal-
vador no suprimió nunca la verdad, sino que la declaró siempre con amor.

En su trato con los demás, él manifestaba el mayor tacto, y era siempre
bondadoso y reflexivo. Nunca fue rudo, nunca dijo sin necesidad una palabra severa, nunca causó una pena innecesaria a un alma sensible. No censuró la debilidad humana. Denunció sin reparos la hipocresía, la incredulidad y la iniquidad, pero había lágrimas en su voz cuando pronunciaba sus penetrantes reprensiones. Nunca hizo cruel la verdad, sino que manifestó siempre profunda ternura hacia la humanidad. Cada alma era preciosa a su vista. Se portaba con divina dignidad y se inclinaba con la más tierna compasión y consideración sobre cada miembro de la familia de Dios. En todos veía almas que era su misión salvar” (OE 120, 121).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Como clase, lean lo que Elena de White escribió anteriormente acerca de cómo Cristo suplió las necesidades de los demás. Anali-
cen estos principios y luego, como clase, determinen en qué medida su propia iglesia refleja esos principios de manera colectiva.

2. ¿Conocen a alguna “caña cascada” o a algún “pábilo que hume[e]”
(Isa. 42:3)? ¿Cómo pueden ayudar a esta persona sin “quebrarla” ni
“apagarla”? ¿De qué manera pueden dar a conocer al Señor a esa persona? En un sentido práctico, ¿qué le dirían que haga para reci-
bir sanidad y ayuda?

3. El argumento de los diferentes autores de Isaías se originó a par-
tir de la premisa de que las personas no pueden predecir el futuro como lo hizo Isaías. ¿Cuál es el problema fundamental con este ar-
gumento, y por qué nosotros, como cristianos, debemos rechazar esa premisa?

Resumen: La liberación requiere un Libertador. La nación sierva de Dios sería liberada por dos libertadores: Ciro, que rescataría a los cautivos del exilio de Babilonia, y un Siervo sin nombre, cuya identidad como el Mesías se revela progresivamente. Este Siervo restauraría la justicia y recuperaría a la comunidad de sobrevivientes para Dios.

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Lección 8

“CONSOLAOS, PUEBLO MÍO” Sábado 13 de febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 40:1, 2; 40:3–8; 40:9–11; 40:12–31.

PARA MEMORIZAR:

“Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!” (Isa. 40:9).

La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, mientras un soldado japonés llamado Shoichi Yokoi se escondía en la jungla de la isla de Guam. Los folletos lanzados desde los aviones estadounidenses proclamaban la paz, pero Yokoi pensó que era un truco. Al ser un soldado leal y patriótico del emperador, había prometido no rendirse nunca. Como no tenía contacto con la civilización, vivía de lo que podía encontrar en la jungla, y pasaba miseria y dificultades.

En 1972, 27 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, unos cazadores se encontraron con Yokoi mientras estaba pescando, y recién allí se enteró de que el mensaje de paz había sido cierto. Mientras que el resto de su pueblo disfrutó de la paz durante décadas, Yokoi soportó décadas de privación y estrés (R. Gane, Altar Call, p. 304, adaptado).

Muchos siglos antes, a través del profeta Isaías, Dios anunció que el
tiempo de ansiedad y sufrimiento de su pueblo realmente había terminado: “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados” (Isa. 40:1, 2).

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Lección 8

Domingo 14 de febrero

CONSUELO PARA EL FUTURO (ISA. 40:1, 2)

En Isaías 40:1 y 2, Dios consuela a su pueblo. El tiempo de su castigo finalmente ha terminado. ¿Qué castigo es ese?

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Hay muchas respuestas para esta pregunta. Estuvo el castigo adminis-
trado por Asiria, la vara de la ira de Dios (Isa. 10), de la que Dios libró a Judá destruyendo al ejército de Senaquerib en 701 a.C. (Isa. 37).

Estuvo el castigo administrado por Babilonia, que se llevó posesiones y gente de Judá porque Ezequías había mostrado su riqueza a los mensajeros de Merodac-baladán (Isa. 39). Y estuvo el castigo administrado por una de las otras naciones contra las que Isaías escribió mensajes (Isa. 14–23).

Mientras tanto, aunque las palabras “Asiria” y “asirio/s” se mencionan
43 veces de Isaías 7:17 a 38:6, esta nación aparece solo una vez en el resto de Isaías, donde Isaías 52:4 se refiere a la opresión “en tiempo pasado” por parte de Egipto y luego “el asirio”. En la última parte de Isaías, se menciona la liberación del exilio de Babilonia (Isa. 43:14; 47:1; 48:14, 20), y es Ciro, el persa, que conquistó Babilonia en 539 a.C., quien liberaría a los exiliados de Judá (Isa. 44:28; 45:1, 13).

Isaías 1 al 39 enfatiza los acontecimientos que condujeron a la liberación de los asirios en 701 a.C., pero al comienzo del capítulo 40 el libro avanza un siglo y medio hasta el fin de Babilonia, en 539 a.C., y el regreso de los judíos poco después.

El tema del regreso de Babilonia, ¿tiene relación con algo anterior en Isaías? ¿Qué es?

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Isaías 39 sirve como transición para los siguientes capítulos al predecir un cautiverio babilónico, al menos para algunos de los descendientes de Ezequías (Isa. 39:6, 7). Además, los oráculos de Isaías 13, 14 y 21 predicen la caída de Babilonia y la libertad que esto traería al pueblo de Dios: “Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra […]. Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia” (Isa. 14:1-4). Observa la estrecha conexión con Isaías 40:1 y 2, donde Dios promete a su pueblo que pondrá fin a su sufrimiento.

¿Qué significan para ti las promesas bíblicas sobre el fin del sufrimiento ahora, en medio de tu sufrimiento actual? ¿De qué serviría nuestra fe sin esas promesas? ¿Por qué, entonces, es tan importante aferrarse a ellas, pase lo que pase?

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Lección 8

Lunes 15 de febrero

PRESENCIA, PALABRA Y OBRAS VIALES (ISA. 40:3-8)

¿Cómo recibe consuelo el pueblo de Dios? Isaías 40:1–8.

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Un heraldo anónimo anuncia que Dios vendrá a revelar su gloria (Isa.
40:3–5). Otra voz proclama que, aunque los seres humanos son pasajeros como el follaje, “la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isa.40:8).
Después del exilio, el pueblo de Dios recuperó lo que había recibido en
el monte Sinaí y que luego rechazó íntegramente mediante su apostasía,
por lo que fue castigado: la presencia de Dios y su Palabra. Estos son los ingredientes básicos del pacto de Dios con Israel, que fueron consagrados en su Santuario en medio de ellos (Éxo. 25:8, 16). Debido a que ellos habían infringido su Palabra, Dios había abandonado su Templo (Eze. 9-11). Pero regresará. Su presencia y su Palabra eternamente confiable traen consuelo, liberación y esperanza.

¿Qué preparación se necesita para la venida del Señor? Isaías 40:3–5.

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No es admisible que un rey se bambolee en un camino accidentado.
Por lo tanto, su llegada es precedida por obras viales. ¡Especialmente si se trata del Rey de reyes! Su venida, aparentemente desde el este, donde ha estado en el exilio con su pueblo como un Santuario para ellos (Eze. 11:16), requería una reorganización importante del terreno. La construcción de una supercarretera literal y nivelada a través de las escarpadas colinas al este de Jerusalén hubiese sido titánica, incluso con dinamita y excavadoras.

Dios es el único que puede hacer la obra; es él quien convierte “lo escabroso en llanura” (Isa. 42:16).

El Nuevo Testamento aplica explícitamente la profecía de Isaías a la
obra vial espiritual realizada mediante la predicación de Juan el Bautista
(Mat. 3:3). Su mensaje era: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (3:2) y el bautismo que practicaba era “de arrepentimiento para perdón de pecados” (1:4). Por lo tanto, la obra vial era el arrepentimiento, la disposición a alejarse del pecado, para recibir el consuelo del perdón y la presencia de Dios.

Lee atentamente Isaías 40:6 al 8. Tú, que eres efímero como la hierba, ¿qué esperanza puedes obtener de lo que dicen estos versículos? ¿Contra qué deberían advertirnos? ¿Dónde no deberíamos poner nuestra confianza?

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Lección 8

Martes 16 de febrero

EL NACIMIENTO DE LA EVANGELIZACIÓN (ISA. 40:9-11)

¿Qué clase de evento se describe en Isaías 40:9 al 11?

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Más adelante en Isaías aparece un mensajero de buenas noticias para
Jerusalén (Isa. 41:27; 52:7). Pero, en Isaías 40:9 quien proclama desde un monte “¡Ved aquí al Dios vuestro!” es una anunciadora, un hecho que se evidencia en hebreo.

En el Salmo 68, David alaba a Dios porque él “hace habitar en familia
a los desamparados; saca a los cautivos a prosperidad” (Sal. 68:6). Aunque estas palabras se aplican al Éxodo de la esclavitud en Egipto, Isaías usa las mismas ideas con referencia a la proclamación de un segundo “Éxodo”: el regreso del cautiverio babilónico.

En tanto, el Nuevo Testamento aplica Isaías 40:3 al 5 a Juan el Bautista, quien preparó el camino para Cristo, el Verbo eterno que llegó a ser la presencia del Señor encarnada entre su pueblo (Juan 1:14).

Aun antes que Juan, otros hablaron sobre las buenas nuevas de su Ve-
nida. Entre los primeros, estuvieron los ancianos Simeón y Ana, quienes conocieron al Niño Jesús cuando fue dedicado en el Templo (Luc. 2:25–38). Al igual que los mensajeros de Isaías, eran hombre y mujer. Simeón anhelaba la consolación de Israel en la forma del Mesías (Luc. 2:25, 26).

A la luz de la profecía de Isaías, no parece una coincidencia que Ana, una profetisa, fuera la primera en anunciar públicamente al pueblo de Jerusalén, en el monte del Templo, que el Señor había venido: “Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (Luc. 2:38).

Este fue el nacimiento de la evangelización cristiana tal como la conocemos: la proclamación del evangelio, las buenas nuevas, de que Jesucristo vino a traer salvación. Posteriormente, Cristo confió a otra mujer, María Magdalena, la primicia de su triunfante resurrección (Juan 20:17, 18); lo que garantizaba que su misión evangélica en el planeta Tierra se había cumplido. ¡La carne es como la hierba, pero el Verbo divino que se hizo carne es eterno (ver Isa. 40:6-8)!

Examina Isaías 40:11. ¿Qué tipo de imágenes se presentan aquí? Escribe un párrafo sobre tu experiencia personal con Jesús como tu Pastor. ¿Por qué es bueno refrescar en tu mente la forma en que el Señor te ha guiado?

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Lección 8

Miércoles 17 de febrero

CREADOR MISERICORDIOSO (ISA. 40:12–31)

¿Cómo desarrolla Isaías 40 los temas de la misericordia y el poder de Dios?

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En este capítulo, la misericordia y el poder de Dios están entretejidos
(ver abajo) e incluso se combinan, porque ambos son necesarios para que Dios salve a su pueblo. Él quiere salvarlo, porque es misericordioso; él puede salvarlo, porque es poderoso.

Misericordia (Isa. 40:1–5): consuelo; venida del Señor para librar.
Poder (Isa. 40:3–8): gloria; permanencia versus debilidad humana.
Misericordia (Isa. 40:9-11): buenas nuevas de liberación; Pastor de su
pueblo. Poder (Isa. 40:12–26): Creador incomparable. Misericordia (Isa. 40:27–31): como Creador, él da poder a los débiles.

Luego de presentar el poder de Dios en términos de su gloria y perma-
nencia (Isa. 40:3–8), Isaías se explaya sobre el poder y la sabiduría superiores de Dios, que hacen que la Tierra y sus habitantes parezcan insignificantes (Isa. 40:12–17). Este estilo de Isaías, con preguntas retóricas y analogías vívidas que aluden a la Tierra y sus partes, se asemeja a la respuesta de Dios a Job (Job 38–41).

¿Cuál es la respuesta a la pregunta retórica de Isaías: “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios […]?” (Isa. 40:18)?

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Para Isaías, como para Job, la respuesta es evidente: a nadie. Dios es in-
comparable. Pero Isaías retoma la pregunta y hace referencia a la respuesta que muchos pueblos antiguos insinuaban con sus acciones, que Dios sería semejante a un ídolo (Isa. 40:19, 20).

A esta noción responde Isaías. De por sí, ya parece una tontería usar la
figura de un ídolo que se asemeje Dios, pero solo para asegurarse de que el pueblo entiendiera el concepto, explica la singularidad de Dios y presenta el argumento irrebatible de que él es el santo Creador (Isa. 40:21–26).

¿Cómo revela el versículo 27 la actitud de las personas a las que Isaías dirige el mensaje? ¿En qué medida nosotros somos culpables de tener esa misma actitud?