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Lección 8

Jueves 18 de febrero

EL PROBLEMA CON LA IDOLATRÍA (ISA. 40:19, 20)

La idolatría destruye una relación única e íntima con Dios al reempla-
zarlo por otra cosa (Éxo. 20:4, 5; Isa. 42:8). Por ende, los profetas se refieren a la idolatría como “adulterio” espiritual (Jer. 3:6–9; Eze. 16:15–19).

Lee Isaías 41:29. ¿Cómo describe Isaías a los ídolos? ¿Cómo interpretas lo que dice de ellos? ¿Por qué es una descripción precisa de cualquier ídolo, sin importar cuál sea?

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Los idólatras de la antigüedad creían que adoraban a los poderosos seres divinos a través de imágenes o símbolos de ellos. La adoración de un ídolo que representa a algún dios quebranta el primer Mandamiento: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxo. 20:3). Pero, si un ídolo está destinado a representar al Dios verdadero, como lo era el becerro de oro (32:4, 5), el Señor lo rechaza como una imagen de sí mismo, ya que nadie sabe cómo representarlo (Deut. 4:15–19), y nada puede representar su incomparable gloria y grandeza. Por lo tanto, en sí mismo un ídolo funciona como otro dios, y adorarlo quebranta el primer Mandamiento y el segundo.

El pueblo de Dios no necesita ídolos, porque tiene su verdadera presencia, la Shekiná, con ellos en su Santuario. Adorar a un ídolo es reemplazar su presencia real y, por lo tanto, negarla.

¿Qué tipos de idolatría enfrentamos hoy como iglesia? La idolatría ¿aparece en formas más sutiles en la iglesia de hoy? Si es así, ¿cómo?

“Muchos que llevan el nombre de cristianos sirven a otros dioses además del Señor. Nuestro Creador demanda nuestra dedicación suprema, nuestra primera lealtad. Cualquier cosa que tienda a disminuir nuestro amor por Dios o que interfiera con el servicio que le debemos, se convierte en un ídolo” (“Comentarios de Elena G. de White”, CBA 2: 1.005).

Sabemos, por escritos antiguos, que la idolatría era atractiva, porque
tenía que ver con el materialismo. Al utilizar modos de adoración con los que la gente podía verse reflejada, los idólatras honraban a las fuerzas que creían que podrían proporcionarles fertilidad y prosperidad. Era una religión de autoayuda. ¿Te suena conocido?

Justo antes de que el Señor venga nuevamente, con el camino preparado por la obra vial de un último mensaje de reconciliación de Elías (Mal. 4), la decisión será la misma que en los días de Isaías: ¿adorarás al Creador o adorarás alguna otra cosa? (Apoc. 13; 14). Porque, al final, siempre adoramos algo.

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Viernes 19 de febrero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Profetas y reyes, “He ahí a vuestro Dios”, pp. 231-237.
“En los tiempos de Isaías, la comprensión espiritual de la humanidad
se hallaba oscurecida por un concepto erróneo acerca de Dios. Durante mucho tiempo Satanás había procurado inducir a los hombres a considerar a su Creador como autor del pecado, el sufrimiento y la muerte. Los que habían sido así engañados se imaginaban que Dios era duro y exigente.

Lo veían como al acecho para denunciar y condenar, nunca dispuesto a
recibir al pecador mientras hubiese una excusa legal para no ayudarlo. La ley de amor que rige el cielo había sido calumniada por el gran engañador y presentada como una restricción de la felicidad humana, un yugo gravoso del cual debían escapar gustosos. Declaraba que era imposible obedecer sus preceptos, y que los castigos por la transgresión se imponían arbitrariamente” (PR 231).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

1. Resume con tus palabras el mensaje de Isaías 40:12 al 31. Escríbelo
usando imágenes modernas, como los descubrimientos científicos
actuales que muestran aún más gráficamente el asombroso poder
de nuestro Dios. Comparte tu resumen con la clase.

2. La descripción que hace Isaías de la permanencia de la Palabra de
Dios versus la frágil transitoriedad de la vida humana (Isa. 40:6–8)
¿en qué medida habla a tu miedo a la muerte? ¿Cómo se relaciona
con tu esperanza de la resurrección (Job 19:25–27; Dan. 12:2; 1 Cor.
15:51–57; 1 Tes. 4:13–18)?

3. Si nos tomamos en serio Isaías 40:12 al 31, ¿cómo podemos curarnos del orgullo y la arrogancia?

Resumen: Mediante Isaías, Dios llevó consuelo a los que habían estado sufriendo. Su tiempo de angustia había terminado y Dios estaba volviendo a ellos. En vez de desanimarse y confundirse, podían confiar en que Dios usaría su poder creador en su favor.